Todo Cine

El blog de Claudio Cordero
 

Archivo para: Noviembre 2008

29.11.08

Cartelera: La Niebla, Juno, Red de Mentiras

La Niebla

En este momento, la mejor película para ver en los cines es La Niebla, una de las adaptaciones más poderosas de Stephen King que hayan llegado a la pantalla grande. Presentada como un relato de terror, esta parábola sobre el fin de la civilización no deja espacio para moralejas ni concesiones. Como ya había hecho antes con Sueños de Fuga, Frank Darabont hace mucho más que visualizar la prosa de Stephen King: amplia su alcance y su complejidad. Un grupo de personas queda atrapado en un supermercado mientras una neblina apocalíptica se expande trayendo muerte y destrucción. Como es de esperarse, la situación obliga a los sobrevivientes a unir sus esfuerzos y enfrentar lo inesperado. Hasta allí Fernando Meirelles estaría brincando, pero la paciencia casi científica con que Darabont devela la naturaleza frágil de sus personajes –incluso los "buenos"- es algo casi prohibido en el Hollywood de hoy. Todo esto hasta llegar a un final magistral que coloca a La Niebla entre las grandes sagas del fracaso. Para seguir creyendo en el cine americano.

Calificación: *****

Juno

El fenómeno indie del 2007 llega a nuestras salas precedido de todo tipo de comentarios. A estas alturas, más que una película, Juno es un referente de la cultura popular. Sinceramente desconfiaba de ella y tenía mis motivos para hacerlo: ¿Una adolescente sabelotodo que queda embarazada y crece como persona? ¿No es este un argumento soñado por Cameron Crowe? Además no me contaba entre los admiradores de Gracias por Fumar, la anterior cinta de Jason Reitman. Mi escepticismo era acusado pero había llegado la hora de encarar a Diablo Cody. Salí gratamente sorprendido. Juno tiene un argumento televisivo pero está contada como un cuento para adultos. Por allí sobran algunas caricaturas y varios diálogos ingeniosos pero Ellen Page lo compensa con creces. La vivacidad y arrogancia de su personaje hace recordar al Max Fischer de Rusmore, elogio que no esperaba deparar a Juno. Bienvenida al Perú.

Calificación: ****

Red de Mentiras

Ridley Scott es uno de los directores más infatigables -ocho películas en lo que va de la década- pero parece que después de Gángster Americano se quedó sin combustible. Si la comparamos con otras cintas que han abordado la crisis del Medio Oriente, Red de Mentiras no tiene la ambición artística de Syriana pero tampoco la ligereza de El Sospechoso, lo cual ya es preocupante. Digámoslo de una vez: sin la dupla Leonardo Di Caprio-Russell Crowe, este thriller de espías no valdría casi nada. Di Caprio es casi el mismo aventurero de Diamante de Sangre pero ablandado, mientras Crowe está allí para divertirse y robar cada una de sus escenas. Tan efectiva como prescindible.

Calificación: **

El Acuarelista

Quizás el gran misterio del cine peruano sea porqué mientras sus proyectos tardan años en materializarse, sus argumentos parecen estancados a medio camino, como si alguien hubiera apresurado su ejecución. Por ejemplo, el guión de El Acuarelista necesitaba una revisión urgente antes de ingresar a producción. Todos los espectadores nos dimos cuenta de ello porque a la media hora de proyección ya no había nada más que decir ni lugar a dónde ir. Estábamos tan atrapados como el personaje de Miguel Iza pero un poco más aburridos que él. Este pastiche criollo de Barton Fink –que, ojo, ya era un pastiche de Polanski- tiene pedigree cinematográfico pero no es cine de verdad.

Calificación: *

***** Haga todo lo posible por verla / **** Muy recomendada / *** Recomendada / ** Peor es nada / * No pierda su tiempo / -* Evítela a toda costa

Continúan en los cines:

La Otra Reina
**
Dioses
**
007: Quantum of Solace
*
Mamma Mia
*
Buscando un Amor
*
Viaje al Centro de la Tierra
*
Cuarentena
-*

Antes de ir al cine, consulten la cartelera:
http://www.terra.com.pe/cine/cartelera.php

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  • Posteado en10:03:13

20.11.08

Concurso: La Niebla



Según los primeros comentarios, La Niebla –a no confundir con el filme de John Carpenter o su remake de 2005- es la gran cinta de terror que hemos esperado todo el año. De ser esto cierto, estaríamos ante una de las mejores adaptaciones de Stephen King que se hayan hecho para el cine. Lo que realmente nos hace tener fe en La Niebla es la presencia en los créditos de Frank Darabont, director poco prolífico que se ha ganado un lugar en la historia gracias a Sueños de Fuga, magnífico drama carcelario con Tim Robbins y Morgan Freeman, también basado en un cuento de Stephen King.

En un pequeño pueblo de EE.UU. estalla de repente una violenta tormenta que termina tan bruscamente como comenzó. Entonces aparece una espesa niebla que va entrando y atrapando a la gente, matando a todo aquel que se adentra en su oscuridad. Un argumento sencillo que se presta a múltiples interpretaciones. Así lo anticipa el mismo Darabont cuando afirma que La Niebla no es una película sobre monstruos de fantasía sino sobre monstruos de carne y hueso. Si quieres ir a la Avant Premier, participa en el concurso de cinco pases dobles apuntando en los comentarios tu nombre completo y número de DNI. El domingo tendremos la relación de ganadores.

Avant Premier de La Niebla
Lugar: Cineplanet Primavera
Día: miércoles 26 de noviembre
Hora: 7:45pm
Estreno oficial: jueves 27 de noviembre

Actualizado

Las siguientes personas ganaron pases dobles para La Niebla:

Catherine Leonor Barriga Barriga
DNI: 07923719

Mario Julián Chilo Quiroz
DNI: 08887727

Marilyn Mariños Mendez
DNI: 44778483

Juan Juárez Jiménez
DNI: 44327592

Felipe Julca Tonper
DNI: 09871888

Los invitamos a recoger sus entradas en nuestras oficinas (Calle Los Sauces 374 Piso 9 San Isidro), este martes 25 y miércoles 26 de noviembre en horarios de oficina (9am a 1pm y 3pm a 6pm). No olviden presentar su DNI.

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19.11.08

Crítica: Quantum of Solace



Fans de 007, puedo sentir su dolor. A mí también me dio pena salir del cine bostezando y arrepentido de desperdiciar mi dinero. Fue una sensación distinta a la de Casino Royale, que sin ser una gran película, al menos me interesó de principio a fin. No puedo decir lo mismo de Quantum of Solace, partiendo por un guión incoherente que extraña a gritos la pluma de Ian Fleming. Mientras escribo estas líneas, millones de espectadores en todo el mundo se llevan las manos a la cabeza y se preguntan porqué el agua de Bolivia es un asunto trascendental. El país altiplánico no tiene la culpa de que Hollywood sea a veces tan disparatado. Puedo afirmarles, sin ningún ánimo de ser irónico, que cualquier aventura de Austin Powers es más intensa y compleja que Quantum of Solace. Les repito, esto va en serio.



La película arranca a toda velocidad con una persecución en automóvil, prólogo rutinario que recuerda al de La Gran Sangre pero con muchos más dólares invertidos. De allí vienen los créditos de presentación acompañados por la canción “Another Way to Die” de Jack White y Alicia Keys. No será “Live and Let Die” pero tampoco es horrible. Desde su última misión, James Bond (Daniel Craig) parece haber estudiado los filmes de Jason Bourne. Saltar de balcón en balcón es casi marca registrada pero aún queda mucho pan por rebanar. La siguiente estación es Haití, lugar donde Bond conoce a dos personajes claves: la misteriosa Camille Montes (Olga Kurylenko) y el maquiavélico Dominic Greene (Mathieu Amalric), supuesto filántropo que negocia bajo la mesa con dictadores bananeros. Bond rastrea a Greene hasta Europa y asiste a la ópera “Tosca”. Fue precisamente en este punto que dejé de tomármelo en serio. Lo que vino después -007 a 3650 metros sobre el nivel del mar- no hizo más que confirmar la decepción.



Lo que llama la atención de Quantum of Solace es que quiso ser un entretenimiento adulto y sofisticado. Fracasaron miserablemente porque lo único que la salva del desastre es la acción física sin pretensiones. Los productores le deben su vida al equipo de segunda unidad y no al director Marc Forster, el mismo de obras tan estimables como Monster’s Ball y Descubriendo el País del Nunca Jamás. Está claro que Forster no es Paul Greengrass, capaz de imprimirle personalidad y nervio a un blockbuster. Yo diría que los resultados son inferiores a los de un Lee Tamahori cualquiera. Sin ir muy lejos, la pasé mejor con Hitman, otra de espías donde la ucraniana Kurylenko exhibía mejores armas seductoras. Pero si hablamos de desperdicios, habría que informar al lector que Mathieu Amalric es el mejor actor francés en la actualidad, algo difícil de adivinar a juzgar por su trabajo como villano. Pero si hasta Daniel Craig –notable en Casino Royale-, deambula como un zombi que no sabe si llorar por amor o matar por placer. Paralizado por estos dos sentimientos, Bond es una causa perdida. Volvió al coma.
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17.11.08

Festival de Mar del Plata: Volumen III



Día 7

Algo está cambiando en el cine chileno. Este año el país del sur produjo tres largometrajes valiosos: Tony Manero, El Cielo, La Tierra y la Lluvia y Alicia en el País, la más sencilla de la terna y quizás la mejor. En esta película de carretera sin carretera, una niña boliviana camina 180 kilómetros hasta llegar a San Pedro de Atacama. La ficción es una recreación: Alicia –que no es actriz- hizo años atrás este mismo recorrido y ahora vuelve sobre sus pasos acompañada por una cámara de cine. Nuestra heroína no habla ni se tropieza con nadie pero las imágenes son de una verdad emocionante. Sin asomarse al nivel de Still Walking, Alicia en el País, dirigida por Esteban Larraín, está entre lo más rescatable de la competencia. Luego están las otras, obras correctas pero que dejan indiferente. Por ejemplo Un Corazón Simple de Marion Laine. Este drama de época basado en Flaubert es un vehículo para el lucimiento de Sandrine Bonnaire, pero es académica hasta la médula. Mejor estuvo Pa-ra-da (foto de arriba), opera prima del italiano Marco Pontecorvo. Pese a que el argumento tiene ingredientes sensibleros de alto riesgo –imagínense a Patch Adams con los niños pobres de Rumania-, la dureza de las calles es veraz y Jalil Lespert (El Empleo del Tiempo) ofrece una actuación llena de sensibilidad. Por último, en las secciones paralelas encontré dos filmes impactantes: la brasileña Justicia de Maria Augusta Ramos –documental de creación sobre las cortes penales- y la emblemática The Living End de Gregg Araki, presentada en versión remixed & remastered quince años después de su estreno original.



Día 8

Una película alemana y una japonesa pusieron broche final a la competencia. Esperaba más de The Stranger in Me ya que su directora, Emily Atef, había triunfado anteriormente en Mar del Plata con Molly’s Way (2005). Pese a su intrigante título, The Stranger in Me es un drama clínico sin perspicacia sobre una joven madre que sufre depresión post parto. Quizás tenga algún valor didáctico pero nada más que eso. En cambio, Tokyo Sonata (foto de arriba) hizo que la disfunción familiar pareciera tema nuevo. La historia empieza cuando al señor Sasaki lo despiden del trabajo y decide no contárselo a nadie. Pero Kiyoshi Kurosawa –director habitualmente asociado con el género de terror- no pretende hacer realismo ni sátira social. Con su puesta en escena meticulosa y aparentemente distanciada, Tokyo Sonata apunta la desesperación que subyace bajo el mundo moderno, uno que es irremediablemente gris y absurdo cuando no se perdona ni se hacen cosas por amor. También tuve suerte de ver Vegas: Based on a True Story, una de las mejores en las muestras paralelas. Al mejor estilo del cine americano de los años setenta, Vegas… es un retrato crítico sobre la sociedad capitalista, aquí simbolizada por una familia de clase trabajadora destruida por la codicia. Papá, mamá e hijo excavan en su propio jardín esperando encontrar un maletín lleno de dinero. Difícil no sentirse afectado ante una visión tan desesperanzadora. La escribió y dirigió Amir Naderi, un iraní radicado en EE.UU. ¿Y qué puede decirse de El Ejército de las Sombras (1969) que no sea elogioso? Si la retrospectiva de Jean-Pierre Melville es el plato fuerte del Festival, este sombrío drama sobre la resistencia francesa es quizás la obra cumbre.



Día 9

En horas de la mañana se anunciaron los premios. Nada que objetarle al jurado presidido por Adrián Israel Caetano porque Still Walking (Astor de Oro a la Mejor Película) fue insuperable hasta el final y sólo Tokyo Sonata (Astor de Plata) pudo competir con ella en términos de armonía y delicadeza. Lo único que lamento es la ausencia en el palmarés de El Cant del Ocells, probablemente marginada por la radicalidad de su propuesta. Por cierto, fue la última del voto del público y por un margen bastante amplio. Este premio consuelo recayó en Pa-ra-da, elección predecible pero que puedo respetar. Hubiese ido a la ceremonia pero justo daban Doctor Zhivago en copia de celuloide. Fue increíble compartir esta experiencia con un auditorio lleno y entregado al romanticismo de David Lean. Para mi gusto, Doctor Zhivago y El Ejército de las Sombras –ambas de cuatro décadas atrás- fueron las sesiones más extraordinarias del Festival. Pero volvamos a los estrenos. L'Heure d'été es un trabajo pequeño pero entrañable de Olivier Assayas, aquí plenamente recostado en su faceta intimista. Assayas filma conversaciones, reuniones familiares y antiguas piezas de arte. Los conflictos son tenues y nunca llegan a materializarse. Aparentemente nada trascendental salvo la presencia ineludible de la muerte. Allí debí detenerme pero mi entusiasmo cinéfilo me condujo nuevamente a la butaca. Cómo me arrepentí después, especialmente con The King of Ping Pong, insufrible producto de exportación hecho en Suecia y que volverá locos a los gringos con sus referentes pop y su gusto fácil por la caricatura. ¿Qué diablos pasó con las películas sobre la infancia? También salí decepcionado de Ashes of Time Redux (foto de arriba), oportunidad fallida para reconciliarme con Wong Kar Wai, algo que necesitaba con urgencia tras la tediosa Buscando un Amor. Pensé que una cinta de artes marciales haría la diferencia pero lo único que admiré fue la fotografía de Christopher Doyle. Esta borrachera de color fue filmada después de Chungking Express en 1994 pero tuvo una pésima difusión, algo hoy impensable, cuando Wong Kar Wai es el más chic de los cineastas asiáticos.
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13.11.08

Festival de Mar del Plata: Volumen II

Día 4

La islandesa Sólveig Anspach tuvo un debut bastante auspicoso con Haut les Coeurs! o La Fuerza del Corazón en 1999 pero ha decepcionado a propios y extraños con Back Soon, comedia stoner que compite en la sección internacional. Pese a sus esfuerzos, está claro que Anspach no está dotada para el género y los enredos de sus personajes no despiertan complicidad. En el colmo de la obviedad, un riff de reggae suena incesantemente por los parlantes. En el otro extremo, si existiera un premio a la originalidad artística, el ganador absoluto sería Albert Serra, director catalán que despertó reacciones de todo tipo con Honor de Cavallería (2006) y ahora con El Cant dels Ocells (foto de arriba). Amado por los críticos -quienes incluso actúan en sus películas- y odiado por el público -que abandona la sala muy irritado-, Serra hace un cine libre y provocador. En El Cant dels Ocells aborda la figura de los Reyes Magos con una mezcla de reverencia y tomadura de pelo. Filmada en blanco y negro, sin música de fondo y larguísimos planos fijos, esta épica del absurdo es capaz de conciliar influencias tan diversas como Pasolini y Bresson junto a Monty Python y los videos de Depeche Mode. Hay que verlo para creerlo. Fuera de la competencia, tocó el turno de Terence Davies y su Of Time and the City. Concebida en primera persona y narrada por el mismo director, esta pequeña joya marca el retorno de Davies tras ocho años de inactividad. Más que un documental, es una declaración de amor y odio hacia Liverpool y sus recuerdos de infancia. Hay citas a James Joyce y T.S. Eliot pero este monólogo en off es poético aún cuando las imágenes vayan sin acompañamiento verbal o musical.

 

Día 5

Dos películas latinoamericanas en concurso. En la competencia internacional fue el turno de la mexicana Desierto Adentro, fábula seudoreligiosa que ya vimos en el Festival de Lima y que casi hemos olvidado. Felizmente no puede decirse lo mismo de El Camino de Ishtar Yasin Gutiérrez, verdadera partida de nacimiento para el cine de Costa Rica y que revela a una directora de gran sensibilidad, capaz de contar una historia de tonos fantásticos con rigor documental. No tengo dudas que El Camino sería una digna ganadora de la Competencia Latinoamericana, la misma sección que vio triunfar a Madeinusa en 2006. El drama de los pueblos indígenas reapareció en BirdWatchers – La Terra Degli Uomini Rossi (foto de arriba), quinto filme del italo-argentino Marco Bechis, el mismo de Garage Olimpo. Bechis nos narra el enfrentamiento entre una familia de colonos blancos en el Mato Grosso y los miembros de la tribu guaraní kaiowa. Frente a sus limitaciones antropológicas, Birdwatchers entretiene aunque parezca el resumen de una temporada televisiva en la que no faltan intrigas policiales y escándalos de alcoba. Casi un placer culposo. Otro tipo de opresión es el que viven los trabajadores de Dernier Maquis, sólido estudio sobre las relaciones laborales bajo el prisma del Corán. Dirigida por el argelino Raban Ameur-Zeimeche, Dernier Maquis se aleja de cualquier maniqueismo y es una ventana a las experiencias de los proletarios musulmanes.

 

Día 6

Cine argentino en la competencia internacional. La película se llama Vil Romance y si no llega a ser buena, al menos le sobra actitud. Varias cosas pueden objetarse a medida que avanza el affaire gay entre un joven pueblerino y un maduro divorciado. Lugares comunes, secundarios absurdos y un giro hacia el esperpento que provoca risas fuera de lugar. Igual José Campusano ha explorado una geografía humana poco habitual en el cine gaucho y ha traído a Mar del Plata un aroma marginal para nada deleznable. Simpaticé más con Vil Romance que con Home de la suiza Ursula Meier, también en competencia. Aquí tenemos a Isabelle Huppert convertida en una Marge Simpson al borde de la histeria. Su esposo es Olivier Gourmet, otro actor europeo de prestigio que parece víctima de un miscast. La excusa para este destape de miserias burguesas es la apertura de una carretera frente al hogar de nuestros protagonistas. Home pretende ser simbólica y corrosiva pero es estridente y teatral. Quizás Alan Ball pueda convertirla en una miniserie para HBO. Todo lo opuesto a Las Playas de Agnès (foto de arriba), lúdico y tierno ensayo en el que la octagenaria Agnès Varda reafirma su amor por la vida. No es ficción pero tampoco documental: son dos horas en que la memoria de esta gran artista sobrevuela imágenes y recuerdos hondamente queridos. Siguiendo con Francia, alcanzó tiempo para revisar la obra de Jean-Pierre Melville. Historia de un Policía (1972) y la mítica El Samurai (1967), ambas con Alain Delon, dejaron en claro que 25 años después de su muerte, Melville sigue siendo el maestro del pulp noire.

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