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El slogan “Lo Más Sabroso de Latinoamérica” y un monstruoso ojo con lengua nos avisan lo que se avecina. El único festival de peso internacional con que cuenta el Perú tendrá su décimo segunda edición del 7 al 15 de agosto. Este año encontramos una sección competitiva mucho más depurada que en años anteriores, muestras paralelas de real interés y dos invitados de cartel: nuestro gran novelista Mario Vargas Llosa y el genial director español José Luis Guerín, ambos presidentes de jurado en la competencia ficción y documental, respectivamente.
Antes de ocuparnos de las películas programadas para la ocasión, conviene anotar algunas reflexiones sobre este tradicional evento que se celebra cada agosto. Hay muchas cosas que se pueden decir a favor o en contra del Festival pero lo que está fuera de discusión es que gracias a su existencia nuestra capital forma parte de un circuito internacional de festivales y eso es un aporte fundamental para salir del ostracismo al que parece condenado el cinéfilo peruano que no se resigna a quedarse en casa viendo DVD’s. El Festival no ha conseguido que Lima tenga una cartelera como la de Bs. As. pero sí le ha dado un poco más de variedad. Sin ir muy lejos, la aclamada Luz Silenciosa de Carlos Reygadas jamás hubiera arribado por estos lares de no ser por el Festival.
Desde que empezó el Encuentro Latinoamericano, siempre faltaron películas importantes y decisivas para estar al día con lo último de la región. No bastaba ir al Centro Cultural de la Católica para hacerse una idea del desarrollo del cine latinoamericano. Muchas veces ocurría lo contrario y los cinéfilos huían espantados hacia el multicine más cercano y con todo derecho. Pero aquí estamos doce años después y los errores de selección han sido subsanados o están en proceso de hacerlo. Las obras de vanguardia, aquellas que miran hacia el futuro, ahora compiten por los premios del jurado y del público; muchas otras quedaron afuera y fueron reemplazadas por cintas más tradicionales pero que igual forman parte de una realidad que tampoco puede ser encubierta. Después de todo: ¿se puede soñar con un festival de cine latinoamericano que sólo tenga películas buenas? Salvo que Brasil, Argentina y México cubran el 80% de la muestra oficial, creemos que eso es imposible. Por supuesto que nadie es dueño de la verdad y todo dependerá del ojo con que se mire, ya que muchos asiduos del Festival perfectamente podrían pensar que la calidad de la competencia siempre ha sido de un alto nivel.

En mi opinión, el tema de fondo no es la calidad de las películas ya que cada año hay un avance al respecto. El verdadero reto que debe asumir el Festival de Lima es dejar atrás el carácter elitista que ha tenido desde 1996 hasta la fecha. Porque al final, toda esta discusión, toda esta algarabía con la “fiesta del cine” incumbe a un pequeño grupo de privilegiados que podemos ir todos los días al Festival porque tenemos credencial de prensa o porque tenemos dinero para invertirlo en cultura. Por supuesto no se puede omitir que, a diferencia de otras partes, el Festival no recibe ningún apoyo estatal ni municipal por lo que sus recursos son mucho más limitados en comparación a Bafici o Sanfic. De allí nace un handicap casi fatal: el precio de las entradas. Ello limita drásticamente la concurrencia del público y anula cualquier deseo de tomar riesgos ya que cualquier espectador con sentido común irá por lo seguro, por lo que ya conoce, y gastará sus 9 o 16 Nuevos Soles en un update de Amores Perros, El Hijo de la Novia o Despabílate Amor. ¿Está mal que lo hagan? Por supuesto que no. Habría que ser partidario de Le Pen para convertir nuestro único festival en un ghetto cultural, un lugar donde lo que no entienden el cine místico y contemplativo de Alonso y Reygadas no merecen otra cosa que irse al infierno. Si los organizadores del Festival son personas sensatas, seguro escucharán las opiniones vertidas por todos los que opinamos desde un medio periodístico, pero también necesitan escuchar al público que llena las salas para ver El Caballero de la Noche y Kung Fu Panda. Los van a necesitar para seguir progresando y tener una vida larga y saludable. Si las sedes del Festival no empiezan a llenarse de estudiantes universitarios y de institutos haciendo cola para llevarse cuatro o cinco entradas por cabeza, entonces el Festival de Lima seguirá siendo patrimonio de unos cuantos suertudos.

Ahora bien, este blog cubrirá la marcha del Festival con críticas a las películas vistas en todas las secciones. No es necesario esperar hasta el 7 de agosto para adelantar algunas opiniones. El primero es que la ausencia del cine asiático es injustificable y a estas alturas empieza a cobrar un cariz escandaloso. Hay una atractiva muestra llamada “La vuelta al mundo en 80 días” compuesta en su mayoría por preestrenos provenientes de Hollywood y Europa. Sólo una película asiática –la china Lust Caution de Ang Lee- representa a todo un continente repleto de joyas cinematográficas. Tampoco me convence el homenaje a Mario Vargas Llosa. No, no tengo nada contra el autor de “La Ciudad y los Perros” pero que Vargas Llosa sea homenajeado por un festival de cine es casi tan absurdo como que la Federación Colombiana de Fútbol de un premio honorífico a Gabriel García Márquez. En fin, todo sea por tenerlo como presidente del jurado. También se perdona el desafortunado nombre “Secretos y Tesoros de Latinoamérica” para una sección que no tiene nada de secreta y –hasta donde yo se- poco de atesorable. Lo que es más incomprensible es que estas películas sí sean consideradas para el voto del público pero ¿bajo qué extraño criterio? Son cosas que nos dejan más confundidos que antes pero que no amilanan nuestro entusiasmo por el Festival.
Los dejo con mi lista de películas que pienso ir a ver y las que ya vi y me gustaron.
-Las seis películas argentinas en la Competencia de Ficción: Cordero de Dios de Lucía Cedrón, La Mujer sin Cabeza de Lucrecia Martel, La Rabia de Albertina Carri, La Sangre Brota de Pablo Fendrick, Leonera de Pablo Trapero y Liverpool de Lisandro Alonso.
-Las chilenas El Cielo, La Tierra y la Lluvia de José Luis Torres Leiva y Tony Manero de Pablo Larraín.
-Las mexicanas Los Bastardos de Amat Escalante, Te Acuerdas de Lake Tahoe de Fernando Eimbcke, Desierto Adentro de Rodrigo Plá.
-Las peruanas Dioses de Josué Méndez y El Acuarelista de Daniel Rodríguez.
-Competencia de Documental: Construcción de una Ciudad de Néstor Frenkel, Unidad 25 de Alejo Hoijman, Juego de Escena de Eduardo Coutinho, Intimidades de Shakespeare y Víctor Hugo de Yulene Olaizola.
-Alemania País Invitado: Del Otro Lado de Fatih Akin, Crazy de Hans-Christian Schmidt, En Julio de Fatih Akin, Lichter de Hans-Christian Schmidt, Réquiem de Hans Christian Schmidt.
-Cine Tour 2008: Flandres de Bruno Dumont.
-Presentaciones Imprescindibles: En la Ciudad de Sylvia (junto con Flandres, candidata a ser la mejor película del Festival). No incluyo Lust Caution de Ang Lee, We Own the Night de James Gray o Relaciones Peligrosas de Sydney Lumet porque después se estrenaran en los cines y podremos verlas a mitad de precio.
Creado por claudiocorderog
11:14:25